El acompañante ideal
Quien aprecie una buena comida no puede dejar de acompañarla con un
buen vino. Los dos son el matrimonio perfecto de la gastronomía. Elegir
el vino apropiado para cada plato es una tarea dificil, aún para los
grandes conocedores. Ningún sabor (del fino o de la comida) debe tapar
al otro.
Sabores delicados deben ser acompañados por bebidas de iguales
caracteristicas y así equilibrar el encuentro. Nadie compite y los dos
se destacan por igual. El vino ha de tener un aroma, sabor y sensación
en boca acordes con lo esperado. Olfato, gusto y tacto, por tanto,
también juegan un papel decidivo y el trabajo en bodega cada día se
orienta más a exaltar estas características y conseguir estabilizarlas.
No olvidemos que el vino es una bebida que se elabora para el disfrute
de los sentidos y que "lo único que queda de una buena comida es el
buen recuerdo".
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